viernes, 1 de mayo de 2009

Relato de Pedro Lemebel de Serenata Cafiola (2008)







Suena el teléfono

Y como si fuera ayer escucho sonar algún teléfono que no es el de Marilyn. Siempre, cuando quiero contar algo, recurro al teléfono. Debe ser sólo por glamour cinematográfico, porque de niño nunca tuve teléfono; a lo más, dos tarros amarrados a un cordel que hilaba voces mariquitas en mis juegos de infancia. El teléfono era un aparato de lujo, un artefacto de urgencia que solamente se usaba en caso de enfermedad, para llamar a la ambulancia o para avisar un duelo repentino. Entonces debíamos caminar cuadras y cuadras para llegar al único que existía en el lejano almacén. Eran artefactos grandes, toscos, con una cadena y un candado que los hacían inaccesibles para conversar o perder el tiempo charlando de modas y frivolidades. También había uno en la casa de un vecino de la pobla con más medios, pero no lo prestaba, siempre decía que estaba malo. Ni siquiera cuando se incendió la junta de vecinos. El viejo de mierda no quiso llamar a los bomberos y la rancha ardió por los cuatro costados.
Cómo hubiera querido entonces tener este animal maullador en mi casa y hablar horas y horas con los amigos que poseían un número propio. Cuando las locas contábamos una vergüenza o una metida de pata, decíamos: Quedé negra como teléfono, porque eran todos de ese color. Cuando pude dar un número que no fuera el del almacén, el de mi tía o una vecina, me sentí ciudadano del mundo. Famosa fue la frase de Pinochet de que en su gobierno todos íbamos a tener teléfono, seguramente para tenernos controlados y al alcance de su garra siniestra. Porque en la dictadura, dar el teléfono a cualquiera era complicado. Había llamadas en la madrugada que erizaban los pelos. Una campanilla que sonara en la noche podía ser de amenaza, avisos de muertes y detenciones que convertirían el aparato en un peligroso animal aullante.
Cuando tuvimos teléfono por primera vez en mi casa, ahí estaba nervioso esperando el primer llamado. Y cuando sonó la campanilla corrimos todos a atender, nos caímos, nos atropellamos, por levantar el auricular, como en un concurso de la tele. Otras veces, cuando estaba solo y tintineaba el ring famoso, lo dejaba sonar mucho rato, me recogía el pelo en un moño, me paraba con calma gacela de altos tacos aguja, igual como si estuviera en una película de los cincuenta. Y caminaba lenta, jurándome con un vestido de larga cola y una copa de champaña en la mano.
Aló. ¿Quién habla? Era una llamada equivocada, pero imité la voz de una mujer ronca enroscándose el cable entre las piernas.
-Dime, bom bom.
-¿Con quién quieres hablar?
-Susan no está, pero habla su hermana mayor.
-¿Te puedo ayudar en algo?
-Estás solo esta noche. Hummm. Yo también.
-¿Susan nunca te dijo que tenía una hermana?
-Bueno, ella es así, me niega porque sus amigos siempre se enamoran de mí.
-Mi voz es gruesa por el tabaco. ¿Tu fumas?
-Espérame, voy por un cigarrillo.
Así pasaba horas hablando con desconocidos, aburridos, sin onda. Y nunca supe si me seguían la corriente sólo de lateados o porque mi afectada musiquita les desentumía el corazón. En esa época no había visor telefónico, por eso no me podían reconocer en esa voz de grave felpa.
Marisol no está, pero habla su hermana mayor, le dije a un chico universitario con el que hablamos mucho rato. Hicimos cita. Marisol no puede saberlo, me dijo cómplice, Nos quedamos de encontrar frente al Correo Central. Él iría de camisa celeste con un libro en la mano, igual como la canción. Y a ti, ¿cómo te conoceré? Prefiero encontrarte yo, dije con rubor telefónico. Y allí estaba el pobre chico, mirando a todos lados, consultando el reloj con desespero. Pasaron una hora, dos horas, y vino directo a mí con un cigarro. ¿Tienes fuego? Yo no abrí la boca, alargando el fósforo encendido. Muchas gracias, me dijo amable. Luego miró la hora por última vez y lo vi darse un palmazo en la frente por idiota y emprender la retirada.

domingo, 26 de abril de 2009

Poemas


En la penúltima sesión del taller de escritura, leímos poemas del siglo de oro español. Acá pongo dos de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), "la décima musa". ¿Por qué Sor Juana? Bueno, porque fue la figura latinoamericana más importante del barroco. Porque era monja, pero no por vocación, sino por pasión de conocimiento. Porque fue la primer mujer feminista del mundo, pero no una feminista fanática y homofóbica, sino una defensora de la mujer, una osada, en un momento en que nadie hubiera soñado con serlo. Porque tenía 4.000 libros en su celda de convento y estudiaba el universo. Porque escribe versos bellísimos y todavía vigentes. Porque deslumbra con su extraordinaria inteligencia. Porque hay que leerla y conocerla. Acá van dos sonetos de "la peor de todas".

Detente, sombra de mi bien

Detente, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,

sirve mi pecho de obediente acero,

¿para qué me enamoras lisonjero,

si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,

de que triunfa en mí tu tiranía:

que aunque dejas burlado el lazo estrecho,

que tu forma fantástica ceñía,

poco importa burlar brazos y pecho

si te labra prisión mi fantasía.

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?

A la incompresión mundana

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas;

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi pensamiento

que no mi pensamiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que, vencida,

es despojo civil de las edades,

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor, en mis verdades,

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades.

lunes, 2 de marzo de 2009

Lecturas del Taller de Escritura

En el penúltimo encuentro del taller de escritura leímos un cuento de Haroldo Conti (El último). Aquí les dejo el link en el que pueden encontrarlo. Además, en el sitio hay un montón de material interesante para consultar acerca de este autor.
www.elortiba.org/hconti.html

El próximo sábado, comentaremos el cuento Los teólogos, de Borges. Está en el siguiente sitio:
www.apocatastasis.com/los-teologos-jorge-luis-borges.php
Nos vemos.

sábado, 10 de enero de 2009

Nuevo Año Nuevas Actividades



Hola amigos: Esperamos que el 2009 los haya pillado festejando y que nos encontremos mucho durante este año. A partir de febrero retomamos las actividades. Les recomendamos mandarnos un correo a cafeculturalmza@gmail.com si están interesados en alguna para recibir información detallada. Acá les adelantamos lo que se viene:

TALLER DE ESCRITURA (nivel 1). A partir de febrero.
TALLER DE ESCRITURA (nivel 2). A partir de marzo.
TALLER DE PLÁSTICA. A partir de febrero.
CLUB DE LECTURA. (Gratuito). A partir de febrero.
CAFÉ CON LETRAS. (Gratuito). A partir de febrero.




domingo, 14 de diciembre de 2008

CIERRE ANUAL DEL TALLER DE ESCRITURA


El martes 16 de diciembre a las 20hs. en la Biblioteca Pública General San Martín habrá lectura de cuentos y brindis para celebrar una etapa cumplida. Un año de taller de escritura. Y la despedida hasta el nuevo ciclo 2009. También se distribuirá Arista, un librito que contiene los cuentos de nuestro grupo y de otros escritores de talleres.
Los esperamos a todos!!! EL CAFÉ CULTURAL.

Nuevos cuentos

Nuevos cuentos
Emma corrige nuestros cuentos