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domingo, 28 de junio de 2009

Poemas de Hugo Mujica


Dos poemas de Hugo Mujica, argentino. Durante siete años hizo un voto de silencio en un monasterio trapense. Allí, un día, mirando a través de la ventana mientras preparaba el té, escribió un poema.

ORILLAS

Afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco

o a la luna

para hacer menos cruel la distancia.

Siempre es para huir que cerramos

una puerta,

es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía

de estar cerca sin tocarse

como bordes de la misma herida.

Adentro no cabe adentro,

no son mis ojos

los que pueden mirarme a los ojos,

son siempre los labios de otro

los que me anuncian mi nombre.

HACE APENAS DÍAS

Hace apenas días murió mi padre,

hace apenas tanto.

Cayó sin peso,

como los párpados al llegar

la noche o una hoja

cuando el viento no arranca, acuna.

Hoy no es como otras lluvias

hoy llueve por vez primera

sobre el mármol de su tumba.

Bajo cada lluvia

podría ser yo quien yace, ahora lo sé,

ahora que he muerto en otro.

sábado, 21 de junio de 2008

Invitación a disfrutar de la poesía

¡¡¡Próximo Café con Letras!!!: viernes 27 de junio a las 21hs. No te lo podés perder. Entrada Libre

La autora
Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Nació el 29 de abril, en el seno de una familia ruso-judía. Toda su familia, excepto sus padres, que migraron a Argentina, murió víctima del Holocausto. El matrimonio Pizarnik tuvo dos niñas: Myriam y Flora, más tarde llamada Alejandra. El clan se instala en Avellaneda, viven gracias a la joyería que tiene Elías Pozharnik (apellido real del padre de Alejandra, tal vez modificado por error al registrarse en el país). Alejandra caminó entre las aulas de Filosofía de la UBA y las de la Escuela de Periodismo. También fue al taller del pintor surrealista Batlle Planas. Era asmática y tartamuda. En vista de semejante aprisionamiento somático, don Elías cuida a su hija: costea su primer libro, La última inocencia (1956), e incluso llega a abonar los honorarios del psicoanalista que intentará poner en orden el desván sentimental de Alejandra. Ni la pintura ni la poesía bastan como terapia, y ella experimenta el breve y peligroso fenómeno psicodélico de las anfetaminas. También cura el dolor con analgésicos y frecuenta los somníferos para escapar de la vigilia nocturna. Como poeta, adhiere al panorama surrealista, coincidentemente con Enrique Molina y Olga Orozco. Con esta última mantendrá una profunda amistad. Casi en paralelo, accede en 1955 a las creaciones de Antonio Porchia, poeta fundamental en la creación del estilo y el procedimiento de Pizarnik.
Desde 1960 hasta a 1964 se autodestierra en París. En 1969 recibe una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de setiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, murió de una sobredosis intencional de seconal.
Lesbiana, maldita, visionaria, torturada y siempre joven, Alejandra Pizarnik es una de las mayores leyendas de la poesía nacional.
Obras: Árbol de Diana, Extracción de la piedra de la locura, El infierno musical, La condesa sangrienta y La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa, entre otras.
Te recomendamos este sitio para que explores más sobre esta poeta:
El coordinador
Gastón Ortiz Bandes
Es un verdadero showman, capaz de hipnotizar al espectador más apático. Ha protagonizado numerosos recitales de poesía, con obra propia y de sus poetas admirados, como Girondo, Pizarnik y Perlongher. Es estudiante de Letras. Dicta talleres literarios. Formó parte de colectivos artísticos y grupos de poetas. Fue creador de la editorial mendocina Protocultura. Dice que va a revelar secretos insospechados sobre Alejandra Pizarnik. Y si él lo dice... yo le creo.

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