viernes, 9 de octubre de 2009

Marosa Di Giorgio en el taller de poesía de Eduardo III - sábado 10 de octubre- 19hs.



Me acuerdo de los repollos, acresponados, blancos -rosanieves de la tierra, de los huertos-, de marmolina, de la porcelana más leve, los repollos con los niños dentro.


Y las altas acelgas azules.


Y el tomate, riñón de rubíes.


Y las cebollas envueltas en papel de seda, papel de fumar, como bombas de azúcar, de sal, de alcohol.


Los espárragos gnomos, torrecillas del país de los gnomos.


Me acuerdo de las papas, a las que siempre plantábamos en el medio un tulipán.


Y las vívoras de largas alas anaranjadas.


Y el humo del tabaco de las luciérnagas, que fuman sin reposo.


Me acuerdo de la eternidad.




Marosa di Giorgio (Historial de las violetas)






1 comentario:

queso rancio dijo...

Ahí va otro de Marosa

En un alba de enero mi hermana -que era una niña de ocho años- dio a luz un conejito.Bajó de su vientre a la sábana. Era de terciopelo rojo, de juguete, muy bello y chiquito. Yo le miré los bigotes, la boca, las orejas como largas hojas rojas. Y me dije: ya tengo un sobrinito. Él no se movía, era artificial; pero daba saltos armoniosos, igual, sin moverse. Hay muchas maneras de saltar.
Por el jardín -ahí nomás- floreaban las anémonas, los malvones rojos, gruesos, y las dalias como pálidas campanas; unas negras; algunos les decían "delias", no, dalias; sin más.
En un alba de enero mi hermana -que recién iba a la escuela- dio a luz un conejito, rojo, vivo, de juguete, qué misterio.

Marosa di Giorgio, en "Flor de lis".

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